Àngela Peris Alcantud es bailarina, educadora e investigadora escénica. Su trabajo transita entre la performance, la pedagogía y la escucha activa, explorando el cuerpo como espacio de resonancia donde se entrelazan voz, sonido y atención. Desde 2012 colabora con la artista Alma Söderberg en proyectos internacionales como Sound A Rose In o Entangled Phrases, enmarcados en la creación contemporánea y la experimentación escénica.
En el ámbito educativo, ha participado en programas impulsados por instituciones culturales como el MACBA (2019–2022), con propuestas que conectan arte contemporáneo, cuerpo y territorio. También ha formado parte del programa MUS-E de la Fundación Yehudi Menuhin (2012–2022), colaborando en escuelas públicas mediante la danza, el teatro físico y el audiovisual, además de ejercer tareas de coordinación en Cataluña.
Su labor se extiende a proyectos como BOLIMINI Art i Educació y Els cossos que eduquen son cossos que escolten (Museu Picasso, 2025), centrados en enfoques pedagógicos sensibles al cuerpo y al contexto. Licenciada en Comunicación Audiovisual, con especialización en radio experimental (LCE), ha contribuido con textos en los Quaderns Educatius del MACBA. Su práctica pone en diálogo creación, escucha y comunidad. Se ha formado en la SNDO de Ámsterdam e Institut del Teatre de Barcelona.
PROYECTO "ABIERTA EN CANAL"
"Abierta en canal" es una deriva de los sonidos de las palabras en la boca. Una palabra se inserta en el espacio minúsculo de la boca y se corporaliza en distintos y minuciosos sonidos que van derivando hacia otros cuerpos de palabras, aferrándose a cualquier campo semántico que cristalice este juego en un descubrimiento constante de verdades ficcionadas y realidades del lenguaje.
Esta investigación es una apertura del canal de la voz a través del disfrute del cuerpo cuando habla, no siempre con sentido, para comunicar, no siempre desde la inteligibilidad, y decir, no siempre desde la racionalidad.
Es una práctica del “todo a la vez y al mismo tiempo” ordenada. Una intención de abrazar la idiotez y la banalidad del espacio que transiciona entre palabra y palabra y su sentido más coherente.
Es un espacio de autocompasión. Un no querer controlar el cuerpo y sus preciosas derivas. Una aceptación sin límites. Y una confianza ciega en la sabiduría que alberga el sonido de nuestros huesos. Es la resonancia de los miles de lenguajes que componen la piel y sus neuronas. Es extender el cuerpo aprendido a través de una escucha sinestésica, quebradiza y sensible, perdurable más allá de nosotras.
Este es un proyecto de conexiones múltiples entre el cuerpo actual, la historia de nuestras culturas yuxtapuestas y el futuro de una presencialidad que se transforma en holograma para volver a ser cuerpo y así todo el tiempo, en este anhelo de carne y vida y respiración y el deseo de estar viva.