Georgia Vardarou (Atenas, GR 1983) se graduó en la National School of Dance (Κ.Σ.Ο.Τ.) en Grecia y posteriormente en P.A.R.T.S. en Bélgica, con la primera beca de la Greek State Scholarships Foundation (Ι.Κ.Υ).
Como bailarina profesional ha trabajado con Salva Sanchis, Marc Vanrunxt, Anne Teresa De Keersmaeker/Rosas, Cecilie Ullerup Schmidt, Albert Quesada y Quim Bigas.
Como coreógrafa, le interesa el movimiento personal, el contenido que este comporta y la intersubjetividad entre un/a observador/observadora y un/a bailarín/a al percibir la danza. Su trabajo se ha presentado en teatros y festivales de danza de toda Europa, incluyendo:
Dance Umbrella/London (UK), ImpulsTanz/Vienna (AT), Julidans/Amsterdam (NL), Onassis STEGI/Athens (GR), Athens & Epidaurus Festival/Athens (GR), Festival Sâlmon/Barcelona (ES), Kaaistudio’s/Brussels (BE), STUK/Leuven (BE), Schouwburg/Amsterdam (NL), Festival La Democrazia del Corpo/Florence (IT), Spider Festival (SVN), Monty/Antwerp (BE), Mercat de les Flors (ES), MDT/Stockholm (SE)...
Georgia vivió en Bruselas durante 13 años. En 2017 se trasladó a Barcelona. Es miembro del profesorado del Centre Superior d'Art Dramàtic Eòlia de Barcelona. Su trabajo está producido por Kunst/Werk.
PROYECTO: El Paseo, EN DIRECTO (título provisional)
Itinerario, performance responsiva al aire libre, en las calles de la ciudad
Imagina una calle cualquiera, un día cualquiera, en Barcelona.
Estás caminando. Evitas el contacto visual directo con los demás peatones, respetando el espacio
que ocupan. Caminas, guardando tus pensamientos, tus opiniones, tus gestos —
para otra ocasión.
No tiras basura. No corres entre la gente de manera imprudente.
No avanzas demasiado lento en un pasaje muy transitado.
No trazas trayectorias curvas con las extremidades cada vez que pasa un coche.
No abres el bolso de otra persona ni te comes el bocadillo que tienen bien envuelto y guardado dentro.
No te tiras pedos sonoramente, ni empiezas a jugar con su cabello.
No pegas a nadie, claro, ni atacas a ningún otro peatón.
Obedeces las normas, escritas y no escritas, de cómo debe comportarse un peatón.
No desobedeces.
¿Eso es todo?
¿Eso es todo lo que se puede hacer en el espacio público?
¿Solo se trata de obedecer o desobedecer?
¿Qué hay en medio?
Entre la obediencia y la desobediencia, quizá haya:
Sonreír más de lo que se espera.
Leer un poema en voz alta.
Bailar en medio de la acera.
Tumbarse debajo de un banco y abrazarlo desde abajo.
Encontrar una rendija entre dos edificios y meterse en ella.
Comerse el bocadillo encima de un árbol.
Ser un árbol.
Ser un triángulo azul.
Ser el color azul.
Quedarse quieto.
Quedarse quieto. Quedarse quieto.
Un poco más.
Un poco más todavía.
Todavía.
Quizá vendrá la policía.
Quizá has llegado al límite de una norma no escrita sobre la duración.
Sigue circulando.
Sigue sonriendo —mínimamente.
Una sonrisa entre sonrisa y gesto de disculpa con la boca.
La coreografía al unísono más patética que se haya visto jamás.
«Es mediante estas dinámicas que, incluso sin ninguna policía a la vista,
emerge una coreografía cotidiana de conformidad, incluso dentro de nuestras
sociedades aparentemente democráticas. Porque, incluso en estas sociedades, la
posibilidad de imaginar un movimiento hacia la libertad queda anulada desde el inicio
por una especie de empobrecimiento de la imaginación coreográfica: los movimientos solo
pueden tener lugar dentro de espacios preasignados para una “circulación adecuada”. La
coreografía es introyectada como una danza policial del consenso cotidiano».“Choreopolice and choropolitics, or the task of the dancer”, André Lepecki.
Este proyecto es una performance responsiva basada en el caminar, que explora los límites, contradicciones y posibilidades del espacio público urbano. No se trata solo de caminar, sino de cuestionar con el cuerpo: ¿qué podemos hacer realmente en el espacio público?, ¿cómo nos podemos mover? A través del cuerpo cinético, expandiremos la imaginación urbana y exploraremos el potencial latente de los espacios compartidos.