
SÍNTESIS: Casa Pena es una investigación artística que entiende la vulnerabilidad y la enfermedad mental como potencias vitales para repensar formas de presencia. A través del movimiento, explora un cuerpo que percibe más que produce y abre espacios de regeneración. Una danza-laboratorio para habitar el mundo desde la fragilidad.
DESCRIPCIÓN: Casa Pena es un ejercicio de escucha y reflexión en movimiento sobre los cuerpos y sus contextos. Cuerpos que sufren y que dejan de ser visibles. Una conversación sobre poder, precariedad laboral, vulnerabilidad y sufrimiento mental, en definitiva, sobre nuestra locura contemporánea. Partiendo de la enfermedad y el duelo como potencia hacia una reconstrucción o reencantamiento, el trabajo irá hacia la búsqueda de un cuerpo/materia que no genera ni desea producir una coreografía, sino que quiere encontrarse a sí mismo moviendo las ruinas de esta realidad a la vez individual, colectiva y planetaria, a través de percepciones que construyen un cuerpo extremadamente sensible, un cuerpo que experimenta volviéndose a veces casi invisible, efímero e inabarcable. Para llevar a cabo estas ideas, investigo con acompañantes, metodologías que implican una dimensión ecológica en relación con el cuerpo, el tacto, el ritual, el sonido... Las metodologías serán las conductoras entre las dimensiones de la vida/escena. Dando por hecho que esta investigación se arraiga en el declive personal y global, me pregunto: ¿De qué manera la danza puede funcionar como laboratorio en el cual permitirnos otro acercamiento al mundo?
PROYECTO DE RESIDENCIAS PROCESADAS 2026