
Desechos, lista de residuos (título provisional), propone un proceso de creación desde el reciclaje de ideas desechadas y de encuentros con fantasmas del pasado. A través del proyecto propongo invitar a diferentes artistas que han sido relevantes en mi desarrollo profesional, que me han nutrido e inspirado a lo largo de los años para trabajar juntas y entablar diálogos sobre ideas desechadas, descartadas, ignoradas y el concepto de lo inútil.
Desechos se despliega invocando una segunda vida a todo eso que desapareció en un momento de los procesos, que quedó relegado y olvidado o que tuvo una corta vida. Al traer ideas pasadas al momento presente, éstas entran en diálogo con las condiciones actuales, mutan y se regeneran. El tema no es rescatar la idea intacta si no que se re signifque a través de entablar relación con el momento actual. Una de las premisas es hacerlo con medios pobres, que no requiera de una gran producción si no inspirándose en el término arte povera (del italiano arte pobre). Esta corriente fue dada a conocer a fnales de la década de 1960, cuyos creadores utilizan materiales considerados pobres, de muy fácil obtención `Propone un modelo de extremismo operacional basado en valores marginales y pobres. Utiliza un alto grado de creatividad y espontaneidad e implica una recuperación de la inspiración, la energía, el placer y la ilusión convertida en utopía. El arte povera prefiere el contacto directo con los materiales sin significación cultural alguna, materiales que no importa su procedencia, ni uso, que sean reutilizados o transformados por el artista.'
El proyecto parte así de un momento de crisis profesional en el que planteo el sentidode seguir produciendo obras nuevas, cuestionando su sostenibilidad y el desgaste tanto económico como emocional que supone hacer creaciones en las artes escénicas. Muy a menudo se estrenan piezas que según ven su nacimiento se precipitan al olvido, no pudiendo encontrar un circuito para ser presentadas y que así permanezcan vivas. Por otro lado existe el deseo paradójico de seguir creando, de iniciar proyectos, la necesidad de imaginar y escapar de los límites que crea el mercado e involucrarse en procesos arriesgados ya que es lo que da sentido y vitalidad al hecho de ser artista. Tras hablar con con muchas colegas de profesión veo que el desgaste de la creación es un denominador común y sienten el mismo agotamiento y frustraciones tan características de este sector. Así que en este momento siento la necesidad más que nunca de unir fuerzas, entablar diálogos, cuestionar el sistema de producción y reciclar materiales y cuestiones que puedan volver a ser invocados.