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La ponferradina Bea Fernández y el salmantino Juan Luis Matilla, bailarines de Castilla y León en Magalia (Aquí muere hasta el apuntador, 11-07-08)
Aquí muere hasta el apuntador. Bitácora sobre la actualidad del TEATRO NAVARRO escrita por Víctor Iriarte "El teatro es mi país, es el aire que respiro" (Luca Ronconi, El País, 28-X-07)
viernes 11 de julio de 2008
La ponferradina Bea Fernández y el salmantino Juan Luis Matilla, bailarines de Castilla y León en Magalia

La bailarina y coreógrafa Bea Fernández y el salmantino Juan Luis Matilla son los primeros castellanoleoneses que participan en los Encuentros de la Creación Contemporánea en Magalia, una iniciativa de la Red de Teatros Alternativos que se repite por tercer año consecutivo en el castillo ubicado en la localidad abulense de Las Navas del Marqués, que se convierte por diez días en la capital española del teatro no convencional. Además, este año la Fundación Siglo de la Junta de Castilla y León es uno de los patrocinadores principales de este evento.

Bea Fernández (Ponferrada, 1968) está encantada de inaugurar la presencia castellanoleonesa en los Encuentros en Magalia, una “cita a ciegas” que supone un auténtico “reto”, pues acaba de conocer a los tres intérpretes con los que va a dar vida a su proyecto RESTOS DE MISS SERIES. Son Jorge Lastra y Matxalen de Pedro (Euskadi) y Montse Penela (Madrid), con quienes nunca antes había trabajado. “Eso es bastante estimulante, y peligroso, por supuesto, pero veo que todos tienen detrás un amplio bagaje y son profesionales con trayectoria y cosas que contar”, indica.

Fernández dejó su Ponferrada natal a los 18 años para estudiar danza y coreografía en el Institut del Teatre de Barcelona y pronto comenzó a bailar en uno de los grupos míticos catalanes de la década de 1980, Danat Danza, que codirigían el leonés Alfonso Ordóñez y Sabine Darendorf, con cuyo montaje Bajo cantos rodados hay una salamandra, propuesta contemporánea inspirada en las danzas tradicionales de los Ancares y la Maragatería leoneses, recorrieron todo el mundo. “Estuvimos en Australia, Nueva York y es la única compañía española que ha bailado en el Tèatre de la Ville de París, la catedral de la danza que dirige Gerard Violet”, recuerda con orgullo Bea Fernández.

La bailarina leonesa bailó posteriormente en Nueva York, en Madrid con Olga Mesa y de nuevo en Cataluña con Margarita Guergué y después con Carmelo Salazar. “He tenido suerte porque siempre he escogido yo a las personas con las que quería trabajar; yo he ido a buscar a los directores”, subraya. Desde el 2000 está integrada en el colectivo barcelonés Las Santas, tres intérpretes que crearon esta plataforma que les permite “estar en constante creación pero no como compañía, sino en un formato más flexible para establecer colaboraciones; lo mismo hago un monólogo que nos juntamos dos de nosotras o creamos algo con más gente”, explica. Este equipo creativo abrió en una antigua fábrica textil del barrio del Raval La Poderosa, Espacio para la danza y sus contaminantes, que ofrece clases de técnica, improvisación y laboratorio y programa trabajos en proceso y prácticas “express” de creación escénica.

Beatriz Fernández acude a Las Navas con la propuesta RESTOS DE MISS SERIES, que se empezó a ensayar el jueves 3 de julio y será el espectáculo que clausure los Encuentros en Magalia el sábado 12 de julio a las 22.30 horas. “Hasta ahora había creado coreografías para mí y ésta es la primera vez que voy a trabajar con tres bailarines”, indica. Su propuesta parte de una pregunta: “¿Quiénes somos los intérpretes?, creo que somos trozos de cuerpo y de pensamientos de otros, porque hemos encarnado ideas de un creador”, confiesa. En su opinión, en la actualidad hay una gran preocupación pro la memoria, tanto la histórica como la visual. “Hoy se graba todo, hay una necesidad de registrar todo, y pienso que el cuerpo del bailarín es un archivo vivo del trabajo del creador”, recalca.

Como todas las propuestas de Magalia, en la suya también se desconoce el resultado. “He traído vídeo y quiero entrevistar a los artistas aquí alojados y quizá surja una instalación”, apunta. Tampoco sabe si ella acabará en el escenario bailando. “Aquí pasará algo, todavía no sabemos qué, y espero que en 10 días encontremos un formato escénico a esta idea previa”, indica. Espera que pueda verse después en los escenarios. “Si es así, seguro que Miguel Varela, del Teatro Bergidum de Ponferrada, la programará, porque siempre me ha apoyado en todo lo que he hecho y cuando bailo allí se llena la sala”.

Juan Luis Matilla (Salamanca, 1978) ha regresado a su tierra natal castellanoleonesa gracias a Magalia para bailar por primera vez en esta región. Estudió danza en Sevilla y allí comenzó a bailar (Yo cocino y él friega los platos, con el Centro de Artes Escénicas; Tus hijos me están jodiendo la vida, con la compañía Mopa), en Valencia (Ten tides, con Cel Ras) y también en Bruselas. “Magalia es maravilloso, especialmente para quienes hemos trabajado mucho en solitario. Cuando te juntas con la gente se multiplican las ideas, crece la experiencia y descubres que tus propuestas se vuelven más interesantes”, apunta.

En su opinión, lo importante de la experiencia de Magalia es el proceso. “Igual sale algo concreto o se queda aquí y dentro de unos años te vuelves a encontrar con alguien que has conocido estos días y salta la chispa y nuevas colaboraciones”, indica. Además, está comprobando que los autores están abiertos a los intérpretes. “Es una constante ahora mismo: la danza actual no es tanto una propuesta cerrada sino una creación de un director a partir de lo que le proponen sus bailarines; se trabaja más con las personas”, concluye. Participa en la coreografía UNA PALABRA, creación y dirección de la madrileña Paloma Díaz, que se verá el jueves 10 de julio, y ha colaborado en otras, como El lamento de Donkarlos, de José Manuel Mora y Javier Bastias.

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